IGLESIA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO (ESP)
IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO Y SAN PABLO
INFORMACIÓN EXPOSITIVA
Es el principal edificio religioso y artístico local. Su enorme interés le ha supuesto que la Junta de Andalucía lo haya declarado BIC (Bien Interés Cultural). Está situada en el extremo norte del pueblo, en una pequeña plaza. Su cronología oficial de construcción está datada de los siglos XIV-XV, aunque algunas fuentes la retrotraen a un siglo antes. La tipología constructiva del templo responde al esquema, tan repetido en la comarca, de nave única con arcos transversales y cubierta de madera a dos aguas. La parte más antigua es el presbiterio que manifiesta una estructura propia del gótico final. El resto del edificio corresponde a la segunda mitad del siglo XVI cuando se añadieron las capillas y la sacristía, al igual que la construcción de las portadas y espadaña.
La portada de los pies está levantada a modo de torre de espadaña de tres cuerpos que se rematan con una cruz de forja. La portada de la Epístola tiene un arco de medio punto que descansa sobre dos columnas con pedestal flanqueadas por pilastras adosadas que sobresalen al exterior en forma triangular. En el exterior, se localizan unos contrafuertes que se corresponden con la prolongación de los arcos de diafragma del interior del edificio dando al conjunto un aire románico. También en el contorno, en la esquina sur delantera, la de la Capilla Bautismal, llama la atención un reloj de sol. De mármol blanco, se colocó a principios del siglo XVIII. Una inscripción reza: “Siendo cura y beneficiado /don Juan García Granado/ se hizo. Se puso año de 1727”.
La historia de la Iglesia de San Pedro y San Pablo comienza con los romanos que al asentarse en la Sierra, lo hacen en los valles con arroyos. En los valles de nuestra Sierra que tienen estas características encontramos vestigios romanos como Santa Marina, San Mamés y la Iglesia parroquial del municipio, entre otros.
En la Sierra empieza a haber población cristiana después de la Reconquista, a mediados del S. XIII y los que llegan son campesinos repobladores del Norte de España. A estos campesinos hay que ofrecerles lugares de culto, y es donde había yacimientos romanos, donde a ellos les resultaba más fácil trabajar sus tierras y además eran más fértiles, es decir, en los llanos cerca de los arroyos.
El edificio que vemos ahora es de finales del S. XV y principios del XVI, coincidiendo en la Península con el reinado de los Reyes Católicos, y está levantado, seguramente, sobre otro primitivo del S. XIII de la época de la repoblación.
A finales del S. XVI queda finalizada la obra, sucediéndose posteriormente pequeñas intervenciones menores.

CAPILLA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO
El retablo de la capilla del presbiterio (Capilla de la Virgen del Rosario), cuya información fue encontrada en Sevilla, de orden salomónico y de madera de roble, realizado y tallado en Triana por el ensamblador y escritor Miguel Franco en 1701.
Se representan las imágenes de San Francisco y Santo Domingo (fundador de los Dominicios) y la Virgen del Rosario, patrona de los Dominicios datada en el S.XVII y la pila bautismal, del S.XVI.

ALTAR DE LA VIRGEN DE LA CABEZA
Se trata del retablo más importante de la iglesia. Se halla la imagen escultural de la patrona, la Virgen de la Cabeza, de la segunda mitad del S.XV, con pelo natural y que conserva en su interior restos de otra escultura primitiva medieval. Al lado se encuentran las pinturas de San Juan Bautista y de San Blas.
Sin embargo, lo más destacado es el grupo escultórico de la natividad ‘La adoración a los pastores’, en madera dorada policromada con columnas salomónicas, colocado sobre el banco y vinculado con el círculo de Jorge Fernández Alemán. Uno de los pocos belenes franciscanos en toda Europa.
Esta obra debe proceder de un retablo fechable en el segundo cuarto del siglo XVI, afín al estilo de los maestros que trabajaron en el retablo mayor de la catedral de Sevilla. Se repreenta a San José, la Virgen, el niño, la mula, el buey y un franciscano. En las calles laterales aparecen las figuras de San Joaquín y Santa Ana, superpuestas a otra ornamentación anterior de hojas y roleos, y sobre la que se colocaron sendos lienzos de San Blas y San Juan Evangelista. En la orla podemos apreciar un escrito en latín: “[EXCV]RGE DOMINE ET IVDICA CAVSAM [ME]AM”, “Levántate, Señor, y juzga mi causa”.
Su similitud estilística con otros retablos de la zona sur de Badajoz y norte de Huelva, nos permite pensar que fue labrado en un taller de la Baja Extremadura hacia 1720.
El retablo presentaba como principales alteraciones, desde desapariciones de ciertas partes del material hasta acumulación de polvo y deformaciones generales. Aunque de todos ellos, los que producían un mayor destrozo de la obra eran los repintes y los daños por las termitas, principalmente en el relieve central. Esta restauración ha supuesto un importante reto técnico por cuanto el estado de conservación previo a la intervención se podría considerar de destrucción casi total.
La restauración del retablo se efectuó a través de diversas acciones, desde una limpieza superficial y eliminación de calcinaciones hasta la integración volumétrica de las piezas perdidas y reintegración cromática de las zonas donde se alteraba más la lectura del conjunto. Si nos centramos en ‘La Adoración a los Pastores’ la restauración se realizó mediante el tratamiento individual de todas y cada una de las piezas que lo conforman, debido al altísimo grado de deterioro que sufrían.

ALTAR DE SAN JOSÉ – CRISTO DE MARFIL
El altar de San José está compuesto por un retablo en el que aparece San José con el niño, dos niños Jesús y dos angelitos así como el Cristo de marfil.
El Cristo de Marfil se encuentra en la parte superior del altar. El crucifijo de marfil vino de Filipinas en 1805 mandado por un comerciante de Puerto Moral (José Antonio Ramirez Prieto), que trabajaba para la Real Compañía de Filipinas.
El cristo está hecho de colmillo de elefante aunque los brazos son acoplados porque la anchura del colmillo no es suficiente para toda la pieza.

ALTAR MAYOR
El Altar Mayor data el año 1701 y está compuesto por un banco donde se coloca el Sagrario y una calle central con la imagen de El Salvador y las de San Pedro y San Pablo (patronos del pueblo) en los laterales.
De orden salomónico, está decorado con columnas de este estilo y con detalles de espiga y vid. Decoran también este espacio un conjunto de lienzos de carácter popular, dos del siglo XVIII que representan a la Virgen con el Niño y la Adoración de los Pastores y tres del siglo XIX, con la Presentación de Jesús en el templo, la Inmaculada Concepción y la Virgen de la servilleta, copia de Murillo.

CAPILLA DE LA VIRGEN DEL BUEN FIN
La Capilla de la Virgen del Buen Fin posee un retablo compuesto por elementos finales de los siglos XVII y XVIII.
La imagen titular es de vestir, de fines del siglo XVIII. A su izquierda y derecha, se disponen pinturas sobre tablas, representando a San Francisco Javier y San Luis Gonzaga y, en el ático, otra de San Juan Nepomuceno. Todas ellas de carácter popular y datables, al igual que el sagrario, en el último tercio del siglo XVII.
También forma parte de la decoración de esta capilla un lienzo representando La Muerte de San Francisco, del siglo XVIII, de tintes populares.
La historia de este retablo cuenta que unos antepasados de Rincón Cañizares, después de estar en peligro en alta mar, se encomendaron a la Virgen del Buen Fin y fue el motivo de su salvación.

ALTAR DEL CRISTO DEL PAPELÓN
El crucificado de papelón (pasta de papel), con sus potencias de plata es del siglo XVIII. A su izquierda y derecha, respectivamente, se encuentran San Antonio de Padua y San Sebastián, ambas de la misma época.
En el ático se encuentra un lienzo de la Virgen con el niño, del siglo XIX. Esta imagen es muy frecuente en el siglo XVI, porque con ellos se inició el Vía Crucis. El primero de la zona fue presidido por el Duque de Medinaceli en su peregrinación a Jerusalem.

RETABLO DE ÁNIMAS – CRISTO TRIUNFANTE ANTE LA MUERTE
El retablo de Ánimas de Puerto Moral se atribuye al taller del Pintor de Cámara Alonso Miguel de Tovar, antes de su traslado a la corte en Madrid.
Ubicado en el muro derecho de la parroquia, tal como establecían las normas, se representa en este lienzo al Cristo Triunfante ante la Muerte. Datado alrededor del siglo XVIII aunque con modificaciones en la segunda mitad de dicho siglo ya que el arzobispado ordenaba tapar algunas zonas del cuerpo de las almas representadas.
Más información:
Área de Turismo – Ayto. Puerto Moral
959 12 00 89