Por sus características ambientales y naturales, se ha preferido destacar de Puerto Moral, además del singular patrimonio arquitectónico que se aconseja visitar, lugares estrechamente vinculados con la contemplación, el recreo y la armonía. El agua, protagonista, guiará, como su caudal, nuestros pasos.
Se aconseja al llegar a Puerto Moral, hacer una primera parada en el área recreativa de La Madrona. Desde aquí se ve una primera imagen del pueblo, y una sorprendente cascada, cuya existencia adivinamos por el sonido que emana. La Rivera de San Pedro, en continuos saltos y danzas, nos inicia y acompaña en lo que podríamos llamar nuestra pequeña ruta del agua.
Siguiendo el camino, a la vera de su caudal, entramos por un pequeño puente a Puerto Moral. Hilera de naranjos y una fuente abrevadero nos dan la bienvenida a un pueblo eminentemente de ganadería y huertas.
Al salir del pueblo, siguiendo la carretera de bajada y tras una curva, nos deslumbra y sobrecoge una imagen panorámica sorprendente. Un gran lago azul, rodeado de intenso verde. Es el Pantano. Desde el mirador del Embalse de Aracena, podremos inmortalizar la imagen y sensaciones que esta vista produce.
Seguimos bajando hasta llegar al Embalse de Aracena. Continuamos en el término municipal de Puerto Moral, donde se halla un área recreativa con asientos, mesas, infraestructuras infantiles para su entretenimiento, una casa-bar y, mucha agua. Lugar espacioso donde se permite el baño y se realizan diversas actividades acuáticas.
Destacamos en los alrededores del pueblo, en el barranco conocido como La Madrona (Rivera de San Pedro), una muestra única de imbrincación de tradición y naturaleza: los nogales.
Desde antaño, cada familia de Puerto Moral ha cultivado en terrenos comunales (El Ejío) un nogal para consumo propio. Esta tradición se ha mantenido hasta la actualidad y gran parte de los nogales se conservan.