Ermita de San Salvador
Otro edificio religioso significativo es la Ermita de San Salvador, una valiosa joya de la arquitectura gótica que hoy está casi totalmente olvidada. Se sitúa en las afueras de la localidad, a unos pocos kilómetros saliendo desde la plaza del Rodeo, en dirección norte, dentro de un caserío del mismo nombre.
La ermita es de una sola nave de planta rectangular y combina el uso de la mampostería y los sillares en las esquinas; el techo es de madera; en su interior hay una arquería gótica construida en ladrillo y de tipología mudéjar.
Excavaciones arqueológicas han sacado a la luz materiales romanos y paleocristianos, y partes de un zócalo o pie de altar de época visigoda, que evidencian que el lugar ya era sagrado para culturas anteriores a la cristiana.
Se cree que hacia el siglo XIII, tras la conquista por los cristianos del territorio ocupado por los musulmanes, el edificio se reconstruyó para el culto religioso.
El acceso a la ermita de San Salvador, al estar en propiedad privada, se hace previo permiso a los propietarios de la finca donde se ubica. En la actualidad, se utiliza como almacén de actividades agropecuarias.